| Guardianes del tránsito, entre el smog y la indiferencia |
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| Sábado 06 de Junio de 2009 00:53 | ||
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En medio de los improperios de los motorizados y las vivezas de los conductores, Mayerlin y Larry, dos jóvenes estudiantes, optimistas y con buenas intenciones, se enfrentan día a día a la enredada madeja que es el tránsito capitalino. Ellos son Guardianes Metropolitanos. Las ganas de ayudar y la buena voluntad son dos pequeños puntos en medio del tráfico de Caracas. Mayerlin y Larry pitan, resoplan, agitan las manos y se acostumbran al sonido de las cornetas, mientras cumplen con su labor diaria. Son Guardianes Metropolitanos y al momento de asumir ese trabajo ya sabían que su oficina tendría piso de asfalto y, en vez de aire acondicionado, smog. Sin embargo, su juventud ⎯él tiene 22 años y ella 20⎯ no les deja amilanarse y ambos dicen que disfrutan de lo que hacen.
Los Guardianes Metropolitanos son una brigada de tránsito que fue creada por la Alcaldía Metropolitana en 2008, pero Mayerlin y Larry se graduaron en abril de 2009. Forman parte de la segunda promoción de funcionarios y tienen poco más de un mes trabajando oficialmente en las calles de Caracas. Aunque ya antes, entre febrero y abril, habían intentado dirigir el tráfico capitalino en sus prácticas como estudiantes.
Sin embargo, una jauría compuesta por conductores de autobuses, camiones, carros particulares y motorizados no es nada fácil de controlar. “Especialmente muchos motorizados son de armas tomar”, explica Larry. “Creen que se las saben todas. A algunos compañeros incluso les han sacado armas para amenazarlos”. A Mayerlin también le han traído problemas los hombres sobre dos ruedas: “En una ocasión un motorizado pasó y me dio una nalgada”, recuerda algo apenada. Como son jóvenes y aún la alcaldía no ha podido obtener el permiso para que puedan imponer multas, muchos deciden obviarlos. “Ahí es cuando hacemos uso del radio, nuestra herramienta más importante.
Nosotros no podemos poner la multa, pero sí pedirle los papeles al conductor y llamar a un fiscal de tránsito para que se haga cargo”, explica Larry. Mientras tanto, lo hacen lo mejor que pueden, con entusiasmo y dedicación. A veces les resulta frustrante que no les tomen en cuenta, pero siguen adelante.
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